
El turismo rural puede disfrutarse o padecerse, quizás esas dos palabras tiene la clave de los síntomas de disfrute o sufrimiento.
Desde de que practico esto del turismo rural me hago la pregunta, de si es realmente turismo o si más bien es una forma de vida.
Puede que siempre hago lo posible para no sentirme turista, y puede que ahí esté la clave, pero para conseguir esto tienen que darse varias condiciones;
La primera, es que allí a donde vaya no se me sea considerado un turista, si no un conocido, un amigo, o simplemente uno más.
No creo que me equivoque si digo que en realidad, cuando uno se siente como en su casa, el término turista desaparece.
Otra condición es que todos los miembros de mi familia sean considerados de la misma manera que yo mismo… Aquí el primer problema aparece….
Es curioso que una Casa Rrural que se supone “RURAL” tenga reparos en aceptar a los niños!
Pues eso sucede en alguna que otra casa, y personalmente me disgusta. Propietarios!!… Sí vosotros!! Tenéis que enteraros de que una gran mayoria de FAMILIAS adoran el turismo rural pues es una terapia para ellos y para sus NENES.
Esos nenes que están escerrados entre hormigón todos los días del año y que no han visto en su vida una cabra o cerdo, que creen que los tomates los fabrica Carrefour… Queridos propietários, sin niños el turismo rural dificilmente se tendría de pie…
Y como va de niños, sigo.
¿Realmente, pensáis, propietarios, que un niño de 6 o 7 años desayuna, come y cena como un adulto?
Si lo pensáis, bien no tenéis niños, bién los tenéis y los cebáis!!. No es justo que paguen el mismo precio los nenes que sus padres, y creo que hay que enpezar a cambiar de mentalidad.
Señores clientes, tampoco piensen que todos son así, hay unos cuantos que empiezan a trabajar en la buena direccion. Un buen ejemplo es el Pazo de la Buzaca (Moraña, Pontevedra), este pazo tiene una política con respecto a los niños digna de mencionar, este alojamiento es uno de esos a tener en cuenta si se pretende hacer turismo rural con niños.
Otro establecimiento donde los niños son los bienvenidos es el Pazo Cibrán (Santiago), Maika es adorable con ellos, si van a su casa y llevan a sus niños, que le pregunten por los Gnomos, seguro que pasarán un buen rato.
A Painza, A Painza, A Painza…. María José, sé que me lees! y te diré que si tuviese que pasar 15 días en una casa rural, con mis NIÑOS, seria en una de tus casitas, no por el trato especial que pudiesen tener los niños, no, no. Iria a una de tur casitas, pues son ideales para pasar unos dias, con espacio para que estos se “desfoguen”, visiten las vacas, o se suban a tu magnifico “carruaje” o o
incluso, descubran los innumerables aperos de labranza que tienes en tu “museo”(que ya le gustaria a alguno de los “Subvencionados”).
En fin que mi consejo final para los clientes, es que se informen y negocien los precios de los niños, y para los propietarios que no ven la realidad, que piensen que saldrán ganado.



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